nos volvemos cada vez mucho mas superficiales y el consumismo se hace presente, las tiendas de ropa, juguetes, mueblerías, agencias de autos y demás se llenan de compradores que tratan de adquirir lo mejor que pueden con poco o mucho dinero, sin embargo ese no es el tema de esta entrada, el eje sobre el cual escribiré es sobre ese señor misterioso, enigmático, y por muchos conocidos, ese personaje de cuentos, novelas, libros, y películas, el que no se encuentra con nosotros y el que solo una día se presenta, quien es capas de recorrer el mundo en menos de una noche y el cual es esperado con ansias con un poco de fantasía e ilusión por millones de niños en todo el planeta, SANTA CLAUS.
Existe toda una gama de historias sobre su origen, su significado, quizás la mercadotecnia tuvo un rol importante en su creación, pero tenía la intención de narrar algo similar, pero mejor me abstendré y recordare.
Todo empezaba al acercarse la fecha de navidad, y lo primero que hacia era la famosa “Carta a Santa Claus”.
Las cartas que elaboraba eran definitivamente una lista mas grande que la que planeaba, deseando no olvidar ni un pequeño detalle por el cual santa justificara y evadiera entregarme su regalo, y por lo general empezaba, Querido santa… como este año me he portado bien…¨ aunque no lo fuera en realidad, lo siguiente y mas complicado era hacer que aquel papel en el que escribía, plasmado con incertidumbre, llegara hasta el polo norte, y para ello había varios métodos que sin duda nunca fallaban pues el las recogía todas, había quien lo ponía en el pino de navidad y otros en el correo, o buzón, quien los enviaba con globos al cielo, y de esas, miles formas mas.
La platica mas común entre los niños era y es sobre el esperado regalo que han pedido a santa, contando de manera regresiva los minutos para que ese día esperado llegue.
Pero quien no recuerda cuantas veces pedía algo y el nunca llegaba con lo que deseábamos, pero aun así las navidades eran divertidas, el día 24 estábamos con ansias esperando que fuera media noche, que amaneciera, que fuera el siguiente día para asomarnos y encontrar lo que nos hacia mas felices, los juguetes. Algunos intentábamos no dormir para poder ver a santa claus, pero el es invisible y el estar despiertos solo posponía la alegría que estaría por venir junto a los regalos.
La realidad es que santa pocas ocasiones cumple con el pedido, pero aun así al abrir los regalos, no recuerdo ninguna fecha que me molestara o decepcionara por haber tenido algo que no esperaba, la diversión de cualquier manera era segura y no dependía del tipo de regalo sino de su presencia.
La pregunta mas común que nos hacemos de pequeños es sin duda si en verdad existe esa persona vestida de rojo y si nos traerá los regalos que tanto ansiamos, con los años nos damos cuenta y esas preguntas empiezan a responderse, ahora el polo norte dejo de existir para mi pero santa claus no.
Definitivamente lo extraño, pero se que el vive y esta aun viendo mi comportamiento, pero ahora lo ve desde dentro de mi conciencia donde ahora reside, lo que lo hace mas mucho mas importante, y espero que portándome bien, con mi conciencia tranquila y en paz recibir ese regalo que dure por siempre.
“

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